La terapia psicológica es un proceso de acompañamiento y crecimiento personal donde el terapeuta acompaña a la persona a alcanzar su pleno potencial, promoviendo una mayor autenticidad, autocomprensión y autorrealización. Para ello, se pone énfasis en la capacidad de tomar decisiones conscientes y responsables, integrando las dificultades o las circunstancias adversas como parte de la vida.
La terapia valora profundamente la experiencia subjetiva del individuo, cada persona tiene una tendencia innata hacia el bienestar y la salud mental. El terapeuta actúa como un facilitador que crea un espacio seguro, empático y sin juicios, permitiendo que la persona explore y tome conciencia de sus emociones, pensamientos y patrones de comportamiento.

Objetivos de la terapia
Los objetivos principales de la terapia psicológica son:
- Autoconocimiento y autocomprensión: acompañar a la persona a conocerse a sí misma de una manera más profunda, entendiendo sus emociones, deseos y valores, lo que facilita la toma de decisiones.
- Autenticidad: Fomentar la expresión genuina de la persona, permitiéndole liberarse de las máscaras o roles que a menudo se sienten impuestos por las expectativas sociales o familiares.
- Aceptación incondicional: El terapeuta ofrece una aceptación total y positiva, sin juicio, lo que facilita que la persona se acepte a sí misma tal como es, con sus fortalezas y debilidades.
- Resiliencia: La terapia humanista busca ayudar a la persona a reconocer su capacidad de cambio y de enfrentar los desafíos, reforzando la confianza en su propio poder personal.
- Autorrealización: Guiar al individuo hacia la realización de su máximo potencial y sus aspiraciones más profundas, buscando no solo la solución de los problemas inmediatos, sino también el crecimiento y la expansión personal.
A través de una relación terapéutica genuina, basada en la empatía y el respeto, se busca que la persona se reconcilie con su experiencia y logre una vida más plena y significativa.

Fases de la terapia
- Fase de Evaluación. Durante las primeras sesiones, entre 2 y 5, aproximadamente, se lleva a cabo una evaluación del estado general de la persona, utilizando para ello diferentes instrumentos: entrevista semiestructurada, observación sistemática, cuestionarios, etc.
- Fase de Devolución. Durante esta fase, se comunica la información obtenida, se aclaran posibles dudas y se plantean los objetivos a lograr.
- Fase de Intervención Terapéutica. Es ahora cuando comienza el trabajo terapéutico en sesiones, habitualmente semanales al comienzo, que se irán espaciando a medida que se detecte mejoría en la persona.
Fases de la terapia infanto-juvenil
- Fase de Evaluación:
- a. Sesión de Padres. Tras la primera toma de contacto, habitualmente por teléfono, tendrá lugar la sesión de padres o tutores en la que sólo asisten ellos. En esta ocasión, el menor no asistirá. Consta de una sesión de una hora en la que se realiza una entrevista a fondo en la que ahondar en la situación a resolver y en la historia familiar y personal.
- b. Sesiones de Evaluación con el menor. Se llevan a cabo entre 3 y 5 sesiones habitualmente, para tomar una perspectiva global de la persona. Utilizo diferentes recursos de evaluación: observación sistemática, entrevista semiestructurada, registros de conducta, cuestionarios, juegos y dinámicas, etc.
- Fase de Devolución. Dirigida a los padres o tutores, exclusivamente, se lleva a cabo una entrevista de devolución para comunicarles la información obtenida. Se plantean objetivos a alcanzar.
- Fase de Intervención Terapéutica. En una primera sesión, se devuelve la información al paciente, de forma adaptada a su edad, se especifican los objetivos a trabajar y el modo de hacerlo. Al principio, las sesiones son más frecuentes, habitualmente a razón de una sesión semanal, y a medida que se va detectando mejoría, se espacian.



La duración de las sesiones es de una hora. En el caso de los menores, se toman cinco minutos al comienzo para establecer la próxima cita y abonar la consulta.